Noventa

Han pasado 90 días desde mi accidente. Todo lo que sucedió en ese día y en la semana siguiente me parece ajeno, fragmentado, lejano, absurdo.

Cada vez que me enfrento a las escaleras del edificio donde vivo se recrea mi caída en cámara lenta, y me da terror de nuevo y me siento rota.

Los días para volver a caminar los cuento con los dedos de mis manos y de mis pies, falta poco, falta menos.

Este viaje ha sido extraño, productivo, solitario, colectivo, doloroso, curativo y breve.

Son ya noventa días con sus noventa noches...

...y siento que nunca he dejado de andar.

4 Responses so far.

  1. Miss B. says:

    Dime cuánto falta para que regreses a caminar. Quiero llevar la cuenta contigo.
    Te dejo un abrazo, uno largo y apapachador.

  2. Luz* says:

    y es que no importa que el camino se nuble, se parta, se equivoque, se detenga...al final del día seguiremos andando

  3. Dorix says:

    No, nunca has dejado de andar.

  4. Sylvia says:

    Me gusta tu texto. Es tan personal y contundente. Sí, ya sé también doloroso.

    Te quiero.