Soleado



Escribir, cocinar, ver películas, dormir, leer, tejer, tomar fotografías. A eso se reduce -o multiplica- mi tiempo libre -que es mucho, que es todo- ahora que no puedo salir a la calle a trabajar (pareciera que trabajo de callejera, pero no).






Mi vida en casa es así, relajada. Lo más aventurado es ir al baño, por aquello de los resbalones si alguien dejó el piso mojado después de bañarse; y claro, las noches en que me baño y/o salgo en la camioneta a pasear. ¡Ay! ¿Qué tal mis emociones fuertes al bajar 30 escalones de sentón y subirlos a gatas? Insuperables.





En estos días de calma (la cuenta dice que van 88 sin caminar) he descubierto el enorme valor que tiene una habitación con ventanal y balcón; así como lo gratificante que es recibir la visita de alguien que te trae un chai caliente para que tu alma no se enfríe. Oh mis placeres breves e intensos.




Esta pausa así, tan improductiva en lo exterior y tan de bálsamo para mi espíritu revoloteador, tengo que agradecerla. Hecho la memoria atrás y recuerdo el hospital, los nuevos aprendizajes; las llamadas de pánico, el encuentro con mis cicatrices, las primeras revisiones, los pronósticos, las visitas, el regreso a casa, volver a manejar sin usar los dos pies, los desayunos fuera del depa, mi cumpleaños... y a eso, sumarle todo el amor del mundo que recibo a manos de mi hijo y mi esposo. Oh, la vida es una delicia.




Sin duda, el universo murmura en mi insomnio y me inyecta de energía cuando creo que menos la necesito, pues para sanar desde adentro, más que energía se necesita amor, y de ese tengo mi tanque lleno.

Es lunes, es mediodía y mi ánimo luce soleado.

2 Responses so far.

  1. Qué fortuna es poder ver lo bueno en algo que vino a cambiar tu rutina, tus espacios, tus actividades, tu tiempo, tus emociones...
    Alguna vez en misa (sí, de esas pocas veces que he ido) dijo el sacerdote que Dios sabe el por qué suceden las cosas, y que nosotros en vez de cuestionar ese por qué, debemos preguntarnos para qué suceden.
    Quizá tu accidente vino para llenar tu tanque, que tal vez tenía una fuga.

    Te quiero y a tus clavos también.

    Ü

  2. Dorix says:

    Qué gusto leerte de nuevo. Me acordé del discurso de Steve Jobs en Stanford, donde decía entre otras cosas que la vida consiste en unir puntos y que éstos sólo se unen cuando miras hacia atrás. 88 días son muchos, me agrada leerte tan serena ahora y estoy segura que en el futuro, cuando veas hacia atrás, ése será uno de los ene puntos que conectarás.

    Un abrazo, campeona.