No acostumbo a pedir ayuda, no me gusta. Y no lo acostumbro ni me gusta porque me desquicia que el mundo, con razón o no, no responda a mi llamado de auxilio.
Por lo general, trato de resolver mi vida sola, pero a veces nos "cambian la jugada" y zaz... Tenemos que pedir ayuda.
Hay quien pide ayuda para todo. Hay quien sólo en caso extremo -esa soy yo-, pero sea como sea, importante o no, a veces no hay ayuda y ni modo, hay que resolver con lo que se tiene a la mano.

Heme aquí, pídame lo que necesite. ;)
a veces no queda de otra, para eso estamos, para ayudar. Saludos y lindo blog!
Creo que llego tarde pero dime para qué soy buena... si es que todavía lo soy.
Besos